Lula y Flávio Bolsonaro juegan al vale todo antes de primera vuelta en Brasil
El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y su rival conservador Flávio Bolsonaro se echan en cara todo tipo de acusaciones para ganar las elecciones del domingo en Brasil, donde Estados Unidos suspendió este viernes sus servicios consulares en una medida inédita tomada por motivos de seguridad.
El veterano Lula, de 80 años, se mide con el senador Bolsonaro, de 45, que busca subirse a la ola conservadora regional alentada por Donald Trump, aliado de su padre, el exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro.
El presidente de Estados Unidos dijo el jueves que sigue "muy de cerca" estas elecciones.
Washington suspendió el viernes sus servicios consulares en Brasil por "preocupaciones" relativas a la seguridad. Australia cerró su embajada por el mismo motivo, pero ninguna de las dos delegaciones especificó los riesgos detectados.
"Es algo inédito, no tiene el menor sentido. Es una de las formas que tiene Trump de disputar la opinión pública brasileña", reaccionó ante periodistas Edinho Silva, coordinador de la campaña de Lula.
Las encuestas dan ventaja al izquierdista, pero prevén un balotaje el 25 de octubre, donde ambos candidatos, que no se enfrentaron en ningún cara a cara, aparecen igualados.
Muchos votarán sin convicción, entre un presidente que aspira a gobernar por cuarta vez y un apellido -Bolsonaro- presente en las últimas tres elecciones.
Marcelo Vilanova, de 32 años, gerente de una pescadería en Juiz de Fora (sureste), dijo que apoyará a Lula por ser el "mal menor".
Lucas Sales, de 38, dueño de una tienda de telefonía en la misma ciudad, votará por Bolsonaro aunque "no sea la mejor opción".
La campaña estuvo marcada por escándalos de corrupción, incluida una investigación contra Flávio Bolsonaro, y la recta final la dominaron controversias surgidas en redes sociales.
- Santa polémica -
Favorito entre católicos, Lula se hizo eco de una información falsa según la cual Bolsonaro pretendía retirar el título de patrona de Brasil a Nossa Senhora Aparecida, en un supuesto guiño a los evangélicos que no veneran a esta virgen.
El voto religioso es codiciado en Brasil, uno de los países con más cristianos del mundo.
De su lado, Flávio Bolsonaro acusó a Lula de "machista" por haber dicho que los hombres son "cobardes" para examinarse la próstata, mientras "las mujeres aprenden a recibir tacto desde pequeñas" en el ginecólogo.
"Brasil se volvió una payasada, cuando empieza el horario electoral apago el televisor", comentó a la AFP Gisele Sousa, una empleada comercial de 45 años en Juiz de Fora.
- "Brasil ya no lo aguanta" -
Ambos candidatos creen en la victoria desde la primera vuelta.
"Las elecciones se definirán el domingo. Y si no, paciencia", dijo Lula.
Flávio Bolsonaro afirmó que el izquierdista "será expulsado" de la presidencia. "Brasil ya no lo aguanta".
El tercer mandato de Lula se cierra con un desempleo en mínimos, una inflación contenida, pero a la vez una economía que se desacelera y una inseguridad que alarma a los brasileños.
En la campaña buscó el apoyo de las clases populares: subió la dotación del programa de asistencia social Bolsa Familia y prohibió las apuestas en línea, una lacra que endeuda a millones.
Hasta ahora el republicano no apoyó explícitamente a Flávio Bolsonaro, si bien respaldó a su padre durante su juicio por golpismo tras perder la reelección contra Lula en 2022. Fue condenado a 27 años de cárcel.
Un respaldo activo de Trump "sería malo" para el senador, dice a la AFP una fuente del gobierno de Lula, debido a la impopularidad del republicano entre buena parte de los brasileños.
Del otro lado coinciden: una fuente de la campaña bolsonarista dijo a la AFP que unas palabras de Trump para Bolsonaro serían "innecesarias".
- Sondeos que subestiman -
Flávio Bolsonaro, apenas conocido hace unos meses a nivel nacional, le pisa los talones a Lula y su intención de voto no se resintió pese a ser investigado por posible corrupción, tras haberle pedido dinero a un banquero detenido por estafa para una película sobre su padre.
El senador, que se define más moderado que Jair Bolsonaro, promete mano dura contra la inseguridad, entre las principales preocupaciones sociales.
"En las últimas cuatro elecciones, la derecha brasileña tuvo 3% a 4% arriba de lo que decían las encuestas", recuerda a la AFP el senador Rogério Marinho, jefe de campaña de Bolsonaro.
H.Davis--SFF