Lejos de los Alpes, los italianos del sur también se apasionan con la nieve
Cada fin de semana, autocares procedentes de Nápoles llevan a miles de personas ataviadas con ropa de esquí hasta Roccaraso, una pequeña localidad enclavada en las montañas del centro-sur de Italia, en la región de los Abruzos.
En invierno, las calles de este pueblo de 1.500 habitantes están repletas de excursionistas y sus pequeñas pistas se llenan, en gran medida de napolitanos, que acuden al lugar a disfrutar del aire fresco y los deportes de nieve a un precio moderado.
"No esquiamos, pero nos divertimos con trineos. A veces incluso intento deslizarme sentada sobre una bolsa de plástico", cuenta riéndose Anna Lippolis, vestida con una equipación de esquí rosa y pendientes plateados.
Esta peluquera de 58 años ha pagado 30 euros (35 dólares) para viajar desde Nápoles a Roccaraso y "salir de casa" con el objetivo de encontrar "un poco de relajación".
Este lugar está en cualquier caso lejos de las sedes alpinas de alta gama que acogen del 6 al 22 de febrero los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina.
Roccaraso es una estación mucho más modesta y en gran medida más significativa de cómo vive los deportes de invierno un sector importante de la sociedad italiana, en gran medida del sur y centro del país, y con ingresos más modestos.
- Esquiadores contra excursionistas -
La única pista de esquí accesible a pie desde Roccaraso está situada a 1.200 metros de altitud y está reservada a los niños, pero es posible tomar un telesilla para subir a la cima y disfrutar de la vista, antes de bajar.
"Es la primera vez que mi hijo ve la nieve", explica Raimundo Di Bello, de 68 años.
A diez minutos, la estación de Alto Sangro cuenta con más de 100 kilómetros de pistas que culminan en 2.100 metros de altitud y que atraen a 500.000 personas cada año.
Muchos esquiadores critican a los excursionistas, a los que acusan de privilegiar los paseos al sol e incluso el consumo de alcohol en las pistas, mientras suena la música a todo volumen por los altavoces.
"Las personas que no esquían arruinan el entorno, la naturaleza y el concepto mismo del deporte en este lugar", lamenta Kikka Misso Gentile, una napolitana de 41 años que tiene una casa de vacaciones en Rivisondoli, no lejos de ahí.
Esas fricciones saltaron incluso a la prensa el año pasado cuando 250 autocares, que transportaban a entre 12.000 y 13.000 personas, llegaron en un mismo día, después de un llamamiento hecho en TikTok por la influencer Rita Di Crescenzo.
Desde entonces, las autoridades han impuesto un límite de 50 autocares cada domingo y han desplegado agentes para gestionar el flujo de personas.
"Todo el mundo tiene derecho a divertirse en la nieve", pero "limitar el número de visitantes está justificado, aquí no se puede recibir a 50.000 personas", subraya Nicola Pitucci, un electricista de 46 años que tiene una casa en Roccaraso.
- Costes al alza -
Numerosos excursionistas dicen a la AFP no tener los medios económicos para esquiar, una actividad que puede costar 200 euros (237 dólares) por persona y día, en lo referente a transporte, alquiler de esquíes y el forfait de la estación.
La asociación de consumidores Altroconsumo advirtió en diciembre de que el coste de los forfaits de esquí ha aumentado un 10% en algunas estaciones y que eso hace que ese deporte sea cada vez más inaccesible para el gran público.
Según el experto suizo en turismo Laurent Vanat, el sector se mantiene "muy resistente" en el aspecto numérico.
Italia registró sus mejores temporadas en ese sector invernal en 2022-2023 y 2023-2024, a pesar de la reducción de las nevadas como efecto del cambio climático, que hace que las temporadas sean más cortas en muchas estaciones de esquí y montaña europeas.
Según la ONG medioambiental Legambiente, más del 90% de las pistas de esquí italianas utilizan sistemas de generación de nieve artificial.
"Eso no es una solución, es un paliativo", y será cada vez más difícil producir nieve artificial a medida que las temperaturas aumenten, dice a la AFP Antonio Montani, presidente del Club Alpino Italiano.
En su opinión, las estaciones de esquí deberían diversificarse y las situadas en altitudes más bajas podrían, como sería el caso de Roccaraso, dedicarse a actividades como el senderismo o el ciclismo.
Los amantes de la aventura pueden además en Italia dirigirse a Sicilia para disfrutar de una experiencia difícilmente comparable: esquiar en un volcán en activo.
El Etna gana en popularidad, atrayendo a turistas de todo el mundo para admirar su extraordinario paisaje lunar, explica a la AFP el guía local Mirto Monaco.
"La lava, la nieve y el mar. Es una experiencia única", se enorgullece.
G.Collins--SFF