El diseño de las redes sociales refuerza el uso repetitivo entre los menores
Las recompensas variables, el desplazamiento infinito, las recomendaciones y las notificaciones pueden prolongar el tiempo de uso, aunque no todo consumo constituye una adicción.
Las redes sociales combinan mecanismos psicológicos, sociales y tecnológicos que pueden hacer más difícil decidir cuándo dejar de utilizarlas. Psicólogos y especialistas siguen debatiendo cómo definir y diagnosticar el uso adictivo, por lo que un consumo frecuente no implica por sí solo una adicción.
Uno de los principales mecanismos es la recompensa variable. Al abrir una aplicación, el usuario no sabe si encontrará un “me gusta”, un comentario, un mensaje, un nuevo seguidor o un contenido especialmente atractivo. Esa incertidumbre puede convertir la consulta del teléfono en una conducta automática, incluso cuando no existe una necesidad concreta.
El desplazamiento infinito elimina los finales naturales de una sesión. A ello se añaden los sistemas de recomendación, que observan qué publicaciones se miran, durante cuánto tiempo y con cuáles se interactúa para ofrecer un flujo continuo y personalizado. El autoplay y la disponibilidad permanente reducen la necesidad de buscar contenidos y facilitan que el consumo se prolongue.
Las notificaciones, las vibraciones y los indicadores visuales invitan a revisar las aplicaciones. Los contadores de seguidores, visualizaciones, comentarios, contenidos compartidos y “me gusta” convierten la aprobación social en datos visibles, con posibles efectos sobre la autoestima de niños y adolescentes.
La Comisión Europea ha señalado las recomendaciones muy personalizadas, el autoplay, las notificaciones y el desplazamiento infinito como elementos potencialmente adictivos de Facebook e Instagram. Bruselas utiliza la expresión “modo piloto automático” para describir el paso hacia un uso más automático y compulsivo. También indicó que Meta disponía de datos sobre el tiempo que los menores pasaban por la noche en sus plataformas y sobre el potencial de Reels y Stories para promover ese comportamiento.
Meta alcanzó un acuerdo para cerrar demandas que la acusaban de contribuir a la adicción de menores. Entre las medidas anunciadas figuran la prohibición de uso entre la medianoche y las 06.00 horas, salvo autorización parental, y un límite diario de dos horas para usuarios menores.
Para reducir la dependencia, los especialistas proponen fijar periodos de desconexión, desactivar notificaciones no esenciales y mantener los dispositivos alejados en determinados momentos. Actividades como el deporte, la lectura, las aficiones y el contacto presencial pueden sustituir parte del tiempo de pantalla. Algunas personas optan por teléfonos básicos sin internet para conservar llamadas y mensajes sin las aplicaciones del smartphone.
Y.Harris--SFF