Cómo un puñado de especies de árboles impulsa la recuperación de la Amazonía
Cuando se destruye un área de la selva amazónica, para recuperarse la naturaleza recurre solo a unas pocas especies de árboles capaces de soportar suelos pobres, el sol abrasador y crecer rápido, demostró un estudio brasileño.
Entre las miles de especies de la Amazonía, un puñado de entre 15 y 25 árboles realiza la mayor parte del trabajo de regenerar la vegetación y retener carbono, explica a la AFP Fernando Elias, investigador del museo Emílio Goeldi del estado brasileño de Pará.
"Es fantástico porque la selva es resiliente. Estas especies dan una nueva oportunidad" a la naturaleza tras la "ruptura completa" que se produce cuando se talan árboles, dice.
Elias fue el investigador principal del estudio publicado el mes pasado en la revista científica Global Change Biology, cuyo objetivo fue comprender los bosques secundarios que surgen en áreas arrasadas de la Amazonía brasileña.
Se trata sobre todo de pastizales y explotaciones agrícolas abandonados o tierras cuyos dueños se vieron en la obligación legal de restaurar.
En las últimas cuatro décadas se ha deforestado en Brasil un área aproximadamente del tamaño de España, según datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales.
- "Colonización rápida" -
Elias señaló que las especies pioneras detectadas "tienen capacidad de colonización rápida" para crear condiciones -como la sombra- que permitan la llegada de otras especies que sólo se desarrollan en bosques maduros.
Las temperaturas al amparo de estas especies clave pueden bajar hasta seis grados.
Además producen una gran cantidad de hojas que caen al suelo, aumentan la materia orgánica y dan lugar al "inicio de la recuperación del bosque".
Repartida en nueve países, la Amazonía alberga miles de millones de árboles que almacenan enormes cantidades de carbono y constituyen un factor crucial de amortiguación del calentamiento global.
"Cuando se elimina un bosque, no sólo se eliminan su biodiversidad y el carbono que almacena, sino también su capacidad para regular el clima", dice Elias.
Según el estudio, la Amazonía tiene una superficie de bosques secundarios del tamaño de un país como Uruguay.
Los autores usaron datos de estas zonas en regeneración en cuatro regiones del este de la Amazonía, que representan más de 25.000 árboles.
- Caída de la deforestación -
Entre los árboles dominantes se encontraban Cecropia palmata, de tronco gris pálido y enormes hojas en forma de mano, e Inga alba, cuyos largos frutos contienen una pulpa blanca y dulce comestible.
Especies de palmeras como la Babasú, muy valorada por las comunidades rurales por sus frutos ricos en aceite, también desempeñan un papel fundamental en la regeneración.
"Si conocemos el funcionamiento de estos ecosistemas, podemos orientar los esfuerzos de restauración de manera que por ejemplo sea más rápida", afirmó Elias.
Bajo el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la deforestación cayó el año pasado a su nivel más bajo en una década.
Lula quiere erradicar la pérdida de bosques para 2030.
Brasil se ha comprometido a restaurar 12 millones de hectáreas de tierra en el marco de sus compromisos con el Acuerdo de París.
El estudio se llevó a cabo como parte de la Red Amazónica Sostenible, un esfuerzo internacional para estudiar cómo la deforestación y otras actividades humanas están transformando la mayor selva tropical del mundo.
Z.Phillips--SFF